Los avances tecnológicos nos permiten vivir mejor

«Vivimos en una sociedad exquisitamente dependiente de la ciencia y la tecnología, en la cual prácticamente nadie sabe nada acerca de la ciencia o la tecnología»

Carl Sagan

Desde las cuevas donde se refugiaban los primeros Homo Sapiens, buscando abrigo y protección ante los rigores de la naturaleza y el asecho de los depredadores, hasta las actuales viviendas, dotadas de inteligencia y con las cuales podemos interactuar, han pasado muchas generaciones de seres humanos, pero lo que buscamos en ellas es lo mismo: un lugar donde estar tranquilos, cómodos y seguros.

Los grados de confort que hoy podemos encontrar en nuestras viviendas son resultado del mayor conocimiento que tenemos de las leyes de la naturaleza, lo que nos permite unos avances tecnológicos que se dan cada vez con mayor rapidez. Un ejemplo de como esos avances tecnológicos impactan sobre nuestra calidad de vida es el descubrimiento de la forma de crear y controlar el fuego: Con esto fue posible la cocción de los alimentos, iluminación en las noches oscuras, calentarse y alejar a los depredadores.

Ese proceso continuo de aprender sobre lo hecho por otros y mejorarlo no se detiene, es más, se acelera en forma extraordinaria con el advenimiento de la llamada revolución industrial. Periodo de grandes innovaciones, con mejoras notables en la productividad, aumento en la cantidad de bienes disponibles para la mayoría de la población, y transformaciones que repercutieron en una mejora notable de las condiciones de vida de la sociedad.

Desde el momento que Maxwell logró unificar en un mismo marco teórico la electricidad, el magnetismo y la luz, se da un gran desarrollo en las aplicaciones de la electricidad, lo que, junto a los avances en la electrónica y las telecomunicaciones, nos liberara de actividades rutinarias y enriquece nuestras vidas, permitiéndonos gozar niveles de confort que antes no eran posibles.

Este desarrollo conduce a que en la segunda mitad del siglo pasado sea posible dotar de “habilidades” a las construcciones y se comience a hablar de edificios inteligentes, dándose este nombre a construcciones donde, con una combinación de ingeniería, arquitectura, informática y electrónica, se busca satisfacer necesidades de confort, seguridad y eficiencia energética.

De edificios inteligentes a ciudades inteligentes

La inteligencia de los edificios se logra mediante una adecuada interconexión entre los diferentes sistemas que lo conforman, facilitando su operación y mantenimiento. Esto es posible por la capacidad que la tecnología le da a los diferentes sistemas de comunicarse entre ellos. Esta comunicación mejora a medida que sea más fácil obtener información de los diferentes sistemas y aumenta la capacidad de transmitirla y procesarla.

Así como la tecnología permite que los diferentes sistemas de un edificio se comuniquen entre ellos, también hace posible que se comuniquen con otros edificios y con sistemas externos. De este desarrollo nace el concepto de Ciudad Inteligente, o Smart City, donde, con la aplicación de las Tecnologías de Información y Comunicación, se busca mejorar su gestión y la prestación de los diferentes servicios.

En una publicación del BID titulada “La ruta hacia las Smart Cities” encontramos la siguiente definición: “Una Ciudad Inteligente es aquella que coloca a las personas en el centro del desarrollo, incorpora Tecnologías de la Información y Comunicación en la gestión urbana y usa estos elementos como herramientas para estimular la formación de un gobierno eficiente que incluya procesos de planificación colaborativa y participación ciudadana”.

La forma como nos relacionamos también va evolucionando. De las iniciales cuadrillas de caza y recolección de frutos se pasa a formas más complejas de organización. De refugios temporales pasamos a asentamientos más permanentes. De las aldeas iniciales a las metrópolis actuales el cambio ha sido fantástico, planteando grandes retos en la satisfacción de las necesidades de estas urbes y de sus ciudadanos.

Estos retos exigen entender los fenómenos que se viven en ellas, tanto políticos como sociales, sociales y de funcionamiento. Retos sobre cómo gestionar sus recursos para mejorar la calidad de vida de las personas y tener una relación más amigable con la naturaleza.

Retos que exigen gobiernos transparentes y comprometidos con una sociedad más igualitaria, con el objetivo de superar las grandes carencias y desigualdades que vivimos en la actualidad y que los beneficios del progreso lleguen a todos los sectores de la población, teniendo en las nuevas tecnologías una valiosa herramienta para lograrlo.