Internet de las cosas y la automatización de viviendas y edificios

“Internet es mucho más que una tecnología. Es un medio de comunicación, de interacción y de organización social”

Manuel Castells

Hay una expresión que nos encontramos cada vez con mayor frecuencia cuando se habla de tecnología. Esta es el Internet de las cosas. Siendo esta la manifestación de un fenómeno que no está en nuestros sueños, sino que es una realidad. Es como objetos de nuestra vida cotidiana adquieren inteligencia y se comunican por internet.

Adquirir inteligencia significa que los dispositivos son capaces de tomar decisiones y que puedan comunicarse con nosotros y entre sí. Haciendo posible que diez minutos antes de entrar a su casa se le puede decir al aire acondicionado que se encienda para que el lugar esté frío cuando llegues y a la lavadora que inicie el ciclo de lavado. Aún más, que su nevera le informe que ya no hay leche.

Cada vez más cosas se conectan a internet. Que estos objetos inteligentes puedan detectar el entorno en el que se encuentran e interactuar, no sólo con sus propietarios, sino incluso entre ellos, en una vivienda o, una oficina ya no es un sueño, se ha convertido en una realidad. Esto trae nuevos retos y nuevas oportunidades a la automatización de viviendas y edificios.

Se facilita la integración entre los diferentes sistemas de energía conectada en un edificio, como: los consumidores eléctricos, los generadores de energía, los suministros de calor, los aires acondicionados, así como las estaciones de carga para vehículos eléctricos, etc. Integración que permite una gestión inteligente de la energía y su consumo responsable.

En un edificio son muchos los dispositivos que funcionan con electricidad. Con una gestión inteligente se pueden regular los flujos de energía para una más efectiva utilización de la generación propia, como la suministrada por el operador de red. Una buena gestión de energía facilita su almacenamiento, en caso de picos de generación, y evita los picos de carga, optimizando de esta forma su utilización y disminuyendo sus costos.

Las posibilidades de una mejor gestión energética no solo se circunscriben al ámbito de los edificios o las viviendas. Si logramos que los edificios se interconecten entre sí y conocemos en todo momento su consumo energético, así como la energía que producen en forma autónoma, podemos transferir energía sobrante que puedan producir a otros sitios donde haya una mayor demanda. Con esto se logra una máxima eficiencia energética en una ciudad.

Con el Internet de las cosas el nivel a alcanzar en la automatización de las viviendas y edificios es prácticamente ilimitado. Permitirá ambientes más personalizados y adaptados a los deseos quienes los habiten. La televisión, la música, las telecomunicaciones y el contenido audiovisual adquirirán nuevas formas y aparecerán nuevos servicios de entretenimiento.

La cada vez mayor cantidad de artefactos conectados a Internet generan un gran flujo de información que es necesario almacenar, organizar y transformar en información de valor. Información que servirá de insumo para crear nuevos productos y servicios, pero que puede crear problemas de seguridad por la vulnerabilidad a que se ven expuestos los sistemas, como por el manejo que se dé a estos datos.

El manejo de esta información constituye un gran reto a los integradores de inmótica y domótica ya que muchos de los actores que intervienen en el internet de las cosas tienen sus propios protocolos de comunicación, dificultando el dialogo entre ellos. Mucho de este dialogo depende de la nube, que es manejada por terceros, y por tanto fuera del control de los usuarios y respondiendo a intereses comerciales

Para garantizar la confiabilidad en la automatización de los edificios es necesario contar con soluciones que sean interoperables entre sí, soluciones que pueden ofrecer los estándares que ya tienen una amplia experiencia en los sistemas de gestión de edificios y que cuentan con soluciones de conectividad estandarizada y pueden cumplir los más altos requisitos de seguridad.