Instalaciones eléctricas seguras, una obligación

«La preocupación por el hombre y su seguridad siempre debe ser el interés principal de todos los esfuerzos»

Albert Einstein

No hay duda de los grandes beneficios producidos por las aplicaciones de la electricidad, pero un uso inadecuado puede poner en riesgo nuestra seguridad. Su utilización ha aportado múltiples beneficios, mejorado nuestra calidad de vida y nos ha liberado de actividades rutinarias, pero también traído la posibilidad de sufrir un accidente mortal por contacto con elementos energizados.

Al aumentar del número de instalaciones, resultado de la dependencia cada vez mayor que tenemos de la energía eléctrica, se ha incrementado la posibilidad de sufrir accidentes por el contacto con elementos energizados o de incendios resultado de cortocircuitos. Por eso se debe tener conciencia del riesgo existente al utilizar la electricidad y tomar las medidas necesarias para minimizarlo.

Es por esto que el Ministerio de Minas y Energía, mediante el Decreto 18039 de 2004, expide el Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas. Dicho Reglamento establece como su objeto: “Establecer las medidas tendientes a garantizar la seguridad de las personas, de la vida tanto animal como vegetal y la preservación del medio ambiente; previniendo, minimizando o eliminando los riesgos de origen eléctrico”

Establece que las instalaciones se deben construir de tal manera que las partes energizadas peligrosas no sean accesibles a personas no calificadas y que las partes energizadas accesibles no deben ser peligrosas. Sus requisitos y prescripciones técnicas deben ser de obligatorio cumplimiento en todas las instalaciones eléctricas, salvo contadas excepciones que el mismo reglamento señala.

Hace obligatorio el análisis de los riesgos de origen eléctrico que se presenten en una instalación, teniendo en cuenta los efectos que en nuestro cuerpo puede tener el contacto con partes energizadas. Con el evaluar el nivel de riesgo y tomar las medidas adecuadas para mitigarlo. En caso de presentarse un accidente se debe notificar a la autoridad competente.

Señala, que en toda instalación eléctrica donde aplique este Reglamento se debe contar con un diseño realizado por profesionales legalmente competentes para realizar esta actividad. Que cualquier construcción, ampliación o remodelación debe ser dirigida, supervisada y ejecutada por profesionales a los cuales la ley los faculte.

Ordena que los productos que se usen en las Instalaciones Eléctricas deben cumplir con los requisitos dados por el Reglamento y demostrarlo mediante un Certificado de Conformidad de Producto. El que no cumpla, así tenga certificado de conformidad, debe ser rechazado y el caso denunciado ante la autoridad competente.

Hace responsable al propietario o tenedor de una instalación eléctrica de mantenerla en condiciones seguras, utilizando personas calificadas para su operación y su mantenimiento. En caso que el Operador de Red detecte de situaciones de peligro inminente, debe solicitarle que realice las adecuaciones necesarias para eliminar o minimizar el riesgo.

Dispone que se deben guardar unas distancias mínimas de seguridad entre las partes energizadas y las construcciones. Que los campos electromagnéticos a los que están expuestos los ciudadanos no superen unos valores determinados. Que se cuente con sistemas de puesta a tierra y de protección contra descargas atmosféricas.

Contiene también capítulos que determinan requisitos específicos para los procesos de generación, transmisión, transformación (Subestaciones), distribución y uso final de la energía eléctrica. En el caso de las instalaciones de uso final, también denominadas instalaciones interiores, dado el alto número de incendios por deficiencias en las instalaciones, obliga a cumplir en forma estricta con lo señalado en el citado Reglamento.